sábado, 26 de marzo de 2011

Diálogo

Rafael Díaz Blanco


La democracia exige discusión abierta y búsqueda dialogante del consenso. La democracia rechaza las imposiciones. El diálogo como la democracia implican pluralismo.

En Venezuela, a partir del ascenso de Chávez al poder fue desvirtuándose la búsqueda del consenso político considerado acuerdo cupular subalterno hasta hacerlo desaparecer por exigencias del caudillo y su proyecto político. Ni siquiera la Constitución fue consensual. En la medida que la dictadura avanzó, los espacios para el diálogo, para el fructífero consenso fueron cerrándose. El “comandante en jefe”, caudillo absoluto dueño de la verdad o la verdad misma, no dialoga; dirige, ordena. Todo lo que a él o al proyecto totalitario se oponga debe ser destruido y sus voceros aniquilados.

En la Venezuela del caudillo, nada se discute. Se pelea. Se agrede. Se descalifica. Se ofende. Se insulta. Ocasionalmente, por razones de coyuntura, obligados por las circunstancias, se conversa, se producen intercambios de palabras. Nunca diálogo verdadero.

No nos oponemos al diálogo. Si nos oponemos a la conversación sumisa, a la entrega indigna, a la subordinación a los dictados del jefe, a la negociación subalterna a espaldas al pueblo.

El dialogo es necesario para la reconciliación de los venezolanos. Para trabajar por la reconstrucción de la patria necesitamos buscar la verdad conjuntamente. Es el camino para encontrarnos en la diferencia, para procesarlas cívica y democráticamente.  
Lamentablemente, el primer obstáculo para el dialogo, para la reconciliación, como para casi todos los problemas del país, es el presidente de la República. Por ello es indispensable su salida del poder.
El verdadero dialogo supone lenguaje apropiado, reconocimiento del otro, de su dignidad, considerarlo adversario, nunca enemigo. Respeto a sus convicciones y legítimas aspiraciones, así como el derecho a sostenerlas y mantenerlas. Ninguna de esas características acostumbra practicar el caudillo con sus compatriotas.
En las condiciones de la Venezuela de hoy, con Chávez presidente, es imposible el dialogo constructivo. En todo caso, si no fuese así, cualquier iniciativa debe corresponder al régimen. Solicitarlo incondicionalmente o aceptarlo, sin que cesen los continuos ataques y agresiones, sin la menor demostración de un cambio, sin establecerse claramente objetivos y propósitos, es rendirse.

Publicado en el Diario La Verdad de Maracaibo el 24 de marzo de 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario