sábado, 28 de mayo de 2011

El candidato  

Rafael Díaz Blanco

La participación en las elecciones de 2012 sólo puede tener como fin terminar con la dictadura para desmontar el régimen chavista. Por supuesto, de entrada debemos descartar como líderes de este proceso a todos aquellos que creen o han pretendido hacerle creer a la gente, lo cual es mucho más grave, que vivimos en democracia, que simplemente se trata de substituir un mal gobierno. No sirven para el objetivo propuesto.
Es necesario tener siempre presente que participaremos de unas elecciones chavistas, propias de esta dictadura post moderna. Hará falta que sea posible la victoria, pero sobretodo, será necesario obligar al régimen a reconocerla. Hacerlo no será fácil: Requerirá adecuada estrategia y candidato idóneo.
Hemos rechazado la estrategia exclusivamente electoral. Participar en las elecciones sin movilización popular, sin promover y liderizar la protesta, sin hacerla orgánica, es un camino que solo puede llevar a la derrota. Es indispensable, que la creciente protesta sea promovida y orientada para convertir en esperanza la salida electoral e imponer al chavismo su desalojo del poder. Para lograr que la mayoría democrática que rechaza al régimen se exprese electoralmente es indispensable que también se manifieste en la calle, ahora, durante y después del día electoral. Sólo con ese respaldo permanente será posible hacer efectiva la victoria del pueblo e iniciar la reconstrucción nacional.
Triunfar electoralmente es importante, pero insuficiente. Es necesario eliminar todo vestigio de poder dictatorial. Substituir a Chávez es un paso fundamental, pero no definitivo. Los demás poderes públicos y parte importante de la fuerza armada nacional han sido secuestrados y seguirán estándolo algún tiempo. El caudillo seguirá disponiendo de numerosos medios de comunicación social, aliados con inmensas fortunas e incontables recursos derivados de la corrupción y otros ilícitos. La monumental tarea que tenemos impone al candidato de la Venezuela democrática sentar sus bases desde la campaña electoral hablándole claro al país, formando los consensos indispensables, iniciando la necesaria movilización nacional. Requerimos un candidato con clara visión de los problemas del país, profundas convicciones, deslindado absolutamente del régimen, con experiencia y coraje comprobado.

Publicado en el Diario La Verdad de Maracaibo el 19 de mayo de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

Candidatos

Rafael Díaz Blanco

La escogencia del candidato presidencial es el principal tema de la oposición electoral al régimen chavista. Alcanzar la candidatura, en muchos casos, se convierte en primordial propósito que parece desplazar y olvidar que el objetivo debe ser poner fin a la dictadura e iniciar aceleradamente un proceso de reconstrucción nacional.

Lo cierto es que si algo hay son candidatos. Hay candidatos que piensan que en Venezuela hay una dictadura y es necesario sacar a Chávez de Miraflores cuanto antes y al menor costo posible. Por ellos votaríamos, sin duda alguna.
Hay candidatos que actúan como si participarán en una campaña electoral democrática como cualquiera de las realizadas hasta 1998 y terminan pensando como si eso realidad fuera.
Por supuesto, entre ambas posiciones hay variados matices que combinados con otras diferencias nos dan multiformes opciones.
Hay candidatos honestos y otros que no lo son. Hay candidatos capaces para gobernar y otros que no lo están. Hay candidatos gobernadores, alcaldes y quienes no lo son. Hay buenas y malas experiencias. Hay candidatos repitientes y debutantes. Hay candidatos de todas las edades, algunos en su última oportunidad, otros en la única o con una vida política por delante. Hay candidatos a quienes favorecen las encuestas y otros ignorados por ellas en una Venezuela y diría América Latina, que ha demostrado, hasta la saciedad, la volubilidad de su opinión pública.
En definitiva, hay candidatos que saben donde están y para dónde van, candidatos que saben dónde están, pero no para dónde van; candidatos que saben para dónde van, pero no saben dónde están y también candidatos que no saben ni dónde están, ni para dónde van.
Hay candidatos que están habilitados para serlo, pero pudieran mañana no estarlo. Hay candidatos inhabilitados hoy que pudieran ser habilitados mañana.
Sobran candidatos. Faltan objetivos claros, estrategia victoriosa, programa exitoso, compromiso y sobretodo la necesaria fuerza moral, base de la unidad política, indispensable para poner fin al régimen y evitar que la vía electoral devenga una farsa más al servicio del dictador que decide hasta su interlocutor electoral al conseguir siempre colaboradores solícitos.

Publicado en el Diario La Verdad de Maracaibo el 05 de mayo de 2011